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El Eje Cafetero no es la región que más café produce en Colombia.

  • Foto del escritor: La Editorial de Sagrario
    La Editorial de Sagrario
  • 16 mar
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 18 mar

El mito del Eje Cafetero: no es donde más café se produce

Hay mitos que se sostienen solo por el nombre: "Eje Cafetero". ¿Pero es aún cierto que el Eje Cafetero es la región del país con más producción cafetera?


Suena lógico: montañas verdes, haciendas cafeteras, jeeps Willys cargados de sacos y turistas tomándose fotos con sombrero aguadeño, riel y machete. Pero aquí viene la pequeña tragedia realista: no es cierto.


La verdad es que, desde hace más de una década, el departamento que más café produce en Colombia es Huila, seguido por Antioquia, Tolima y Cauca. El Eje Cafetero aparece… pero más abajo en la lista. De hecho, según datos de la Federación Nacional de Cafeteros, Huila aporta cerca del 19,6 % de la producción nacional, con más de 2,5 millones de sacos de café al año. 


Y aquí empieza la parte interesante.


El mito del Eje Cafetero: no es donde más café se produce

Durante gran parte del siglo XX, Caldas, Quindío y Risaralda sí fueron el epicentro de la caficultura colombiana. Allí se consolidó el modelo cafetero, surgieron cooperativas, carreteras, infraestructura y una cultura profundamente ligada al café. En pocas palabras: allí se construyó el imaginario cafetero del país. Pero la historia cafetera tiene una particularidad: no se queda quieta. Con el paso de las décadas, el cultivo del café fue desplazándose hacia otras zonas con condiciones muy ideales para el cultivo: altitudes elevadas, suelos fértiles y climas diversos. Departamentos como Huila, Tolima, Cauca y Nariño comenzaron a expandir su producción con miles de familias cafeteras cultivando en pequeñas fincas de montaña.



El turista que llega a Colombia imagina que todo el café nace entre Quindío, Risaralda y Caldas. La narrativa turística es tan fuerte que parece que cada grano del país hubiera pasado por una finca con balcones de colores y geranios. Pero si seguimos el rastro real del café —ese que termina en tostadores de Asia, Europa o Norteamerica— muchas veces nos llevará a lugares menos fotografiados: Pitalito, Planadas, Inzá o La Unión. Allí no siempre hay jeeps Willys para turistas. Pero hay algo más importante: caficultores.



La Federación Nacional de Cafeteros estima que en Colombia más de 540.000 familias dependen del cultivo del café, distribuidas en diversas regiones montañosas del país. Y aunque no lo creamos, este dato cambia la conversación porque el café colombiano nunca fue realmente de una sola región y ese grupo de familias se distribuye en casi 7 departamentos. Casi siempre donde hay una montaña con los suelos aptos para cultivar café, existe una familia produciéndolo, y más aún ahora cuando su precio se ha vuelto realmente atractivo.



Lo que ocurrió realmente en el Eje Cafetero es que logró convertirse en una marca cultural. Las casas de bahareque, los paisajes culturales, las tradiciones campesinas y la identidad cafetera terminaron formando un relato atractivo. Tanto que hoy existe incluso el Paisaje Cultural Cafetero, reconocido por la UNESCO.



Y ahí está la clave: el Eje Cafetero no domina la producción actual, pero sí domina el imaginario. Algo parecido a lo que pasa con París y el amor, pues no es la única ciudad romántica del mundo… pero nadie discute eso desde el marketing.


Ahora bien, desmontar este mito no significa restarle valor al Eje Cafetero. Todo lo contrario. Significa entender su verdadero papel en la historia del café colombiano. El Eje Cafetero fue la cuna de una cultura, pero el café colombiano es hoy una geografía mucho más amplia.


El futuro del café de especialidad, por ejemplo, está profundamente ligado a regiones del sur del país. Huila, Cauca y Nariño se han convertido en protagonistas de competencias internacionales, subastas de microlotes y cafés experimentales que seducen a tostadores de todo el mundo. Mientras tanto, el Eje Cafetero ha evolucionado hacia otra dimensión del café: experiencia, turismo, cultura y educación.


Curiosamente, esta transición puede ser una de sus mayores fortalezas. Por qué producir café es importante. Pero contar la historia del café también lo es. Y en eso, el Eje Cafetero sigue siendo imbatible.



Así que la próxima vez que alguien diga que “todo el café de Colombia viene del Eje Cafetero”, no hace falta corregirlo, basta con sonreír, dar un sorbo al café… y decirle con calma:



“Fuimos campeones, pero en realidad, el vencedor actual es Huila”.





REFERENCIAS


Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (https://federaciondecafeteros.org)


Gobernación del Huila — “Huila se consolida como primer productor de café del país” (https://www.huila.gov.co/publicaciones/16455/celebramos-el-posicionamiento-del-huila-como-primer-productor-de-cafe-del-pais/)


Jeanoticias — “Huila lidera la producción nacional de café con el 19,65 %” (https://jeanoticias.com/huila-lidera-la-produccion-nacional-de-cafe-con-el-1965/)


Reuters — “Colombia prevé cosecha de 15 millones de sacos de café” (https://www.reuters.com)




El Editor | @BaristaIncognito

Eje Cafetero, Axm, Col.


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